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Cuando una empresa se enfrenta a un
entorno estable, el trabajo podía
dividirse en tareas simples que permitían aprovechar los
aumentos en productividad derivados del efecto de la repetición.
Estas tareas simples debían ser ensambladas, dando lugar a la
aparición de la supervisión, desarrollándose así procesos más
y más complejos. Actualmente, las demandas de rapidez,
flexibilidad y sensibilidad de las expectativas de los
consumidores hacen que la empresa deba implantar procesos
sencillos que serán desarrollados en forma íntegra por un
grupo de personas capaces de llevar a buen termino un conjunto
de tareas complejas y multifuncionales. Vemos cómo aparecen dos
factores que están introduciendo cambios en la organización:
cambios en la competencia y cambios en la demanda de los
clientes.
Desde la aparición de la calidad
total en la gestión de empresas, las opiniones sobre la
aportación del management han sido diversas, considerándose
desde una moda hasta una autentica “revolución”.
La gran cantidad de publicaciones
en torno a la calidad total ha puesto de manifiesto la amplitud
de su contenido, por lo que resulta difícil dar una definición
precisa del mismo. De manera general, se puede considerar como
una filosofía de gestión integrada por un conjunto de ideas,
prácticas y principios que proceden de diferentes autores y
culturas y que se han desarrollado durante más de tres décadas.
Es por ello, que en la configuración actual de lo que se conoce
como calidad total han jugado un importante papel las
aportaciones de los grandes “gurus” de la calidad. Según
Bendell estos se pueden agrupar en tres categorías: 1.
los primeros autores americanos que llevan el mensaje de
la calidad a Japón; 2. los
autores japonenses que desarrollan nuevos conceptos en base a
los autores americanos; y 3.
los autores americanos que recientemente han estudiado el
éxito de las empresas japonesas han dado ideas para seguir
aumentando la calidad en las empresas occidentales.
El énfasis y la formulación de
las distintas cuestiones varia de autor a autor, pero lo cierto
es que en todos los casos hay una perspectiva común que puede
resumirse en los siguientes aspectos:
1.
La calidad total concibe la calidad como el resultado de
todas las actividades, funciones y personas de la organización.
2.
La calidad de los productos o servicios depende,
fundamentalmente, del proceso en el cual han sido diseñados y
producidos.
3.
Un sistema de mejora de la calidad se fundamenta en datos, no
en opiniones.
4.
La calidad total es una forma de dirigir y organizar todo el
trabajo y todos los procesos para permitir una mejora continua
de los mismos.
La calidad total persigue el
mejorar la efectividad y la flexibilidad global de la empresa
basándose en el esfuerzo de mejora de cada uno de los miembros,
de cada una de las instituciones y de cada uno de los niveles de
la organización. Y aunque, a simple vista, estos aspectos no
parecen ser revolucionarios, el cambio se percibe por comparación
con los sistemas de gestión convencionales donde la calidad se
reducía a la revisión de los productos tras el proceso de
producción. Con la nueva filosofía, la calidad se alcanza
desde el principio, en base a un estándar que es
responsabilidad de cada miembro de la empresa.
PRINCIPIOS DE LA CALIDAD TOTAL
Para Dean y Bowen (1994), la
calidad total se fundamenta en tres principios presentados en la
mayor parte de la literatura: 1.
la orientación al cliente;
2. la mejora continua; y 3.
el trabajo en equipo.
El primero de los principios
implica que todas las actividades y esfuerzos de la empresa
deben ir orientados a la satisfacción del cliente. Por tanto
los productos de la empresa deben verse desde la óptica del
cliente, por lo que será necesario un buen funcionamiento de la
retroalimentación. Sin embargo la novedad de la calidad total
es ampliar el concepto de cliente externo (comprador final del
producto) a cliente interno (trabajador de la empresa). Esto
requiere la aplicación sistemática de los siguientes pasos:
-
Planificar el proceso y sus entradas.
-
Proporcionar los inputs (entradas).
-
Realizar el proceso.
-
Evaluar las salidas
-
Examinar el desempeño del proceso
-
Modificar el proceso y sus resultados.
En segundo lugar, el sistema de
actuación de la mejora continua va unido a un alto nivel de
compromiso y de aceptación por parte del personal en cuanto a
responsabilidades en el proceso. Es decir se trata de conseguir
un espíritu de superación mediante una cultura de cambio
basada en la adaptación continua a las exigencias de la
competitividad empresarial.
En definitiva, para conseguir la
mejora continua se debe cumplir con tres principios básicos:
1.
Orientación al Cliente:
Este sistema debe estar fuertemente unido a la continua
valoración de las necesidades del cliente, depende de la
corriente de ideas sobre como mejorar, como reducir la
variación y como generar una mayor satisfacción del
cliente.
2.
Conocimiento del Proceso:
En el éxito de cualquier proceso juega un importante
papel la comprensión de lo que determina su desempeño y
resultados. Por ello, en la mejora de los procesos se debe
partir de un adecuado diseño y control de sus inputs
(entradas), del contacto con los proveedores y del conocimiento
de sus fases de desarrollo.
3.
Involucrar el Personal:
Las personas constituyen una fuente de ideas y de
innovación, de tal forma que con su experiencia y colaboración
se pueden conseguir importantes avances.
El último principio es el trabajo
en equipo. Bajo el enfoque de la calidad total, el proceso de
resolución de problemas se beneficia por la utilización de
grupos de trabajo, ya que el mismo produce resultados más rápidos
y económicos. A medida que se fomentan los grupos para la
resolución de problemas mejora la comunicación, la
interdependencia y la confianza. Por otro lado, los grupos de
trabajo constituyen un vehículo para poner en practica el
compromiso de aprendizaje de los trabajadores. Los grupos de
trabajo proporcionan un entorno en el cual el aprendizaje puede
ser articulado, verificado, redefinido y examinado frente a las
necesidades de la organización. Por todo ello, el trabajo en
equipo es una forma de aumentar la participación y de
involucrar a todo el personal.
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